domingo, 1 de noviembre de 2015

Inauguración del índice temático



He sometido esta página a severas inquisiciones, y a fin de facilitar la lectura a los visitantes de mis textos, he improvisado un índice temático (Opiniones sobre...) que los navegadores no desdeñarán.

Hay dos temas dominantes en mi producción textual: la literatura y la sociedad contemporánea. El autor juzga menos interesante la segunda que la primera.

A Listas corresponden los denominados Top 5, los rankings y otras enumeraciones absurdas. Las reseñas, aunque exiguas, captarán sin lugar a dudas algunos ojos curiosos.

En la sección de Ficciones deposito todos aquellos textos en los que he perpetuado algunas experimentaciones formales: metáforas, alegorías, relatos, poemas en prosa. Rarezas que a intervalos escribo, más por aburrimiento que por exceso de creatividad. Los ecos de tu sombra y Discurso del pájaro carpintero constituyen dos de mis vanaglorias predilectas.

Los textos referidos a La Tinta Dorada no son tan numerosos como los de Los Distintos. El segundo es el círculo de amigos que en la actualidad frecuento; el primero es el taller literario al que pertenecí durante años. No temo afirmar que mi retorno es imposible: estos pocos textos son mi entrañable consuelo.

He escrito lo suficiente acerca del amor para ser tachado de romántico. A mis compañeros de armas en la fe les resultará mínimamente llamativa la sección Dios. No soy amante de teologías exhaustivas. Confío que lo que puedan hallar allí -mis primitivas consideraciones metafísicas- no mancillará la decencia cristiana.

A imagen y semejanza de Aguafuertes porteñas, Opiniones marginales pretendía ser una suerte de anecdotario urbano. Indiscutiblemente, he fracasado. La correspondiente colección de anécdotas es una compensación a dicha falla.

Aún necesito escrutar, clasificar y rectificar algunos artículos. Espero, el índice temático esté lo suficientemente completo en los próximos días para dar inicio a esta nueva fase del blog. Por lo demás, el lector puede deleitarse o renegar de lo que escribo.

J. M. C.

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