viernes, 28 de octubre de 2016

1: ...y se acabó.

Escribo lo que mi corazón me dicta. Y lo que hay en él en este momento es gratitud. Un infinito agradecimiento a los lectores y seguidores que bancaron a este blog. Opiniones Marginales cierra sus puertas oficialmente. Una vez más...

¡Gracias por leer!

jueves, 27 de octubre de 2016

2: El fin

Este es el fin.

Así,
tan de repente,
en un instante.
El fin.

En un segundo
no queda nada.
Todo se borra,
todo se esfuma,
desaparece...

El fin.

Así,
nomás,
sin nada más que decir.

Es todo.

Es el fin.

domingo, 23 de octubre de 2016

3: La felicidad es una grieta en el espacio-tiempo



«La felicidad es un instante», dice mi hermana. Es lo que me responde cuando pregunto si existe la felicidad. Como si fuera una entidad, una cosa que se puede tocar, un lugar en el que se puede estar. La felicidad no es espacio: es tiempo. Un tiempo fuera del tiempo, por así decirlo. Un hiato en la continuidad del espacio-tiempo. Una falla, una grieta, un error del sistema.

¿Soy feliz?

Si lo fuera, no estaría escribiendo aquí... ¿No?

sábado, 22 de octubre de 2016

4: “La máquina de sueños cierra sus puertas...” dijo el poeta



I

Podría decir mil razones por las cuales abandono este lugar y todas serían ciertas. He cometido el pecado de Borges: no he sido feliz. Esta es la principal razón por la que esta máquina de sueños cierra sus puertas. No es la única, pero es la más importante.



II

No quiero ahondar en la penosa labor de describir lo indescriptible. El legado de Opiniones Marginales, el amor con el que escribí cada una de las entradas, es incalculable. Mi relación con el blog ya no es la misma: donde hubo amor ahora sólo hay rabia, angustia y tensión.



III

Irónicamente, escribir esto, y publicarlo aquí, es liberador. Un desahogo, una despresurización del yo escritor.

Un grito final antes del anochecer.



IV

Lo que escribo no cuadra en lo que se puede esperar de un blog. Está más allá de los límites de la blogósfera. La escritura libre no puede ser enjaulada en un book haul. El blog, tarde o temprano, se transforma en una jaula. Dos alternativas: destruirla o reciclarla. Es tiempo de huir de todo lo conocido. Correr lejos del centro, hacia los abismos de la periferia. Hacia lo diferente, hacia lo marginal. No ser como los demás, no leer como los demás, no escribir como los demás...



VI

En síntesis, no escribo para complacer a las masas. Escribo porque el mundo sangra, y yo debo sangrar con él.

miércoles, 19 de octubre de 2016

5: ¡Abandono el blog! (Una decisión inesperada...)



Después de muchas idas y venidas en todos estos años, he decidido finalmente abandonar este blog. Ésta ha sido una decisión inesperada, ya que en mi agenda personal había previsto publicar nuevas reseñas tanto para noviembre como para diciembre, y cerrar este año con broche de oro. Debo ser honesto conmigo mismo y con los que me bancan del otro lado de la pantalla: escribir en este blog ya no constituye ningún placer para mí.

Esta es la entrada Nº 495 que publico en Opiniones Marginales. Sería una lástima retirarme sin haber publicado el artículo Nº 500. Quiero dedicar estos últimos cinco artículos a despedirme lentamente de este blog, el cual me ha brindado la satisfacción de compartir mis palabras con el mundo.

Por un lado, me apena mucho abandonar Opiniones Marginales: tenía tantas ganas de seguir escribiendo acerca de lo que leo, lo que siento, lo que pienso; además, he descubierto nuevos horizontes, leyendo otros blogs e incluso suscribiéndome a canales de booktubers. Incluso me he dado el lujo de instalar un rinconcito aparte en mi blog, Blogoscopio, donde compartí mi opinión acerca de mis bloggers y booktubers favoritos.

Por otro lado, Opiniones Marginales ya ha consumado su propósito en la blogósfera, y no tiene sentido postergar lo inevitable. Si escribir no me hace feliz... ¿por qué escribo?

Sé que no puedo responder fácilmente esta pregunta en un par de líneas. La decisión está tomada. Este capitán se hunde con su barco.

Aún me quedan cinco entradas por publicar. Las palabras no son infinitas. Pero quiero retirarme de Opiniones Marginales con la certeza de que he cumplido con lo que me propuse en este espacio. Ser yo.

Me apresuro a dar gracias a todos mis lectores constantes, a los que me bancan dentro y fuera de la blogósfera, a todos aquellos bloggers, booktubers y bookstagramers que accedieron a ser entrevistados y reseñados. En honor a ellos y a los que me leen, Opiniones Marginales permanecerá en este sitio... al menos, hasta que lo cierren.

Esta noche les digo: ¡Gracias por leer, gracias por comentar y gracias por estar!

lunes, 17 de octubre de 2016

Comentar ≠ Opinar



Uno de los problemas con los que más lidio como autor de un blog no es la búsqueda de originalidad en mis artículos, sino... ¡los comentarios en otros blogs! Últimamente, he leído entradas en las que comparto la opinión del autor, pero a la hora de escribir un comentario, tengo las neuronas muertas. Tal vez porque mi cerebro está reventado después de ceremoniosas sesiones de escritura, tal vez porque no quiero publicar una frase como «Me encantó tu entrada, te estoy siguiendo». Yo no tengo problemas en recibir esta clase de respuestas en mis publicaciones, pero yo, que exijo bastante de mí mismo a la hora de transmitir algo, realmente quiero expresar lo mucho que me gustó lo que escribiste...

Y no puedo.

Los agradecimientos son un caso aparte. La gratitud siempre se expresa en pocas palabras. Y los que escriben no siempre hallan las palabras para expresar esos sentimientos que los avasallan. Me honra recibir de los blogs que reseño un mensaje de gratitud. Yo entiendo perfectamente cuando alguien dice «No me salen las palabras, pero gracias». Y no hace falta recibir una carta llena de elogios. Con sonsacar una sonrisa al lector me basta. Esta es mi mínima retribución. Ahora, prosigamos.

Yo soy un seguidor silencioso que sigue religiosamente a los bloggers y a los booktubers. Raras veces (muy raras veces) comento, lo que no significa que no me gustan sus páginas. Porque por algo las sigo.

El verdadero problema es materializar nuestras opiniones en palabras honestas y profundas. No entregarnos a la mera frivolidad del «Me gusta». El like simplifica, efimeriza, mortaliza. Todo es instantáneo y desechable. Incluso nuestras preferencias.

El minimalismo impuesto por las redes sociales es un embudo que estrecha la corriente de pensamientos que fluye a través de nosotros. El lenguaje que utilizamos para interactuar con otros usuarios ha sido mutilado. Lo que pienso no puede ser representado en un estado de Facebook. Necesito recurrir a todo un universo de palabras para expresar con claridad mi visión del mundo.

Cuando escribo un comentario, no lo hago por catarsis, obsecuencia u obligación. Un comentario es la representación de un punto de vista. No es spam, no es réplica, no es crítica. Es opinión.

Y lo que verdaderamente espero en mis lectores –sean muchos, sean pocos– es que ellos sean capaces de asumir una posición firme y propia, a favor o en contra, de mis opiniones marginales. Que discutan, que polemicen, que cuestionen. Que no acepten todo lo que yo les diga como si yo fuera el poseedor de la verdad absoluta. Porque no lo soy.

Hay que dejar de comentar y empezar a opinar. ¿Qué piensan?

domingo, 16 de octubre de 2016

Acertijos en las tinieblas



A los pies de la Montaña
Nublada Gollum se esconde:
una criatura huraña
que a sí misma se responde.

Poca fuerza, mucha maña,
pérfido mas no brillante;
sigiloso cual araña,
la piel como de elefante.

Tiene la voz de serpiente,
tiene los ojos de un lobo;
incurre frecuentemente
en el hurto y en el robo.

Navega en las aguas frías
de un lago subterráneo.
Sin blancura en las encías,
Sin pelos en el cráneo;

Sin cordura en la cabeza,
Sin razón y sin amor.
La boca en silencio reza
una adivinanza en flor.

«No es un árbol, tiene hojas.
No es un dragón, tiene lomo.
Y si al fuego tú lo arrojas,
el aire se vuelve plomo.»

Aunque la respuesta es fácil,
no es difícil comprender
que sin importar cuán grácil
sea el juego a entender,

ganar no tiene sentido
si nadie el triunfo celebra.
El ex hobbit, consumido
por esta obsesión, enebra

una nueva adivinanza.
«Corre sin pies y sin ruedas,
corre mas nunca se cansa;
aunque velozmente puedas

correr, no lo alcanzarás.»
Acertijo rebuscado
pero lo adivinarás
si dos veces la has pensado.

Puedes hallar las respuestas
a tu alrededor, incluso
en desiertos y florestas,
en palabras en desuso,

en océanos y montes,
en mesetas y riachuelos.
Gollum, sin ver horizontes,
meditando bajo el suelo,

puede imaginar las rimas
que a prueba ponen su ingenio.
No busques las altas cimas
para oír la voz de un genio.

Porque Gollum es astuto,
a pesar de que está hundido
en la locura y el luto.
Pero mis palabras mido,

no sea que oiga mi voz
y en las cavernas me encuentre...
¡Por que sólo sabe Dios
cómo podré hacerle frente!






Acertijos era todo en lo que podía pensar.

El Hobbit (1937), de J. R. R. Tolkien.
Capítulo V, Acertijos en las tinieblas.

Cada opinión, marginal o no, es un granito de arena en este lugar; contesto preguntas y devuelvo comentarios. ¡Gracias por leer!