sábado, 17 de junio de 2017

¿Y si hablamos sobre la universidad?

     En mi lista de pendientes hay una monografía de Literatura Argentina I, un coloquio para una clase de Francés, un libro prestado que apenas comencé a leer (La historia del loco, de Katzenbach), otro que no empecé (Cell, de Stephen King), una historia que abandoné (La invención de la soledad, de Paul Auster) y la escritura de una novela que interrumpí para proseguir con mis obligaciones anteriores. Peeero...

     Hoy quiero hablar de otra cosa. Específicamente de la universidad.



     Yo soy estudiante de Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. A pesar de que amo mi carrera y no puedo imaginarme a mí mismo haciendo otra cosa que no esté relacionada con literatura, nunca tuve la necesidad de hablar de lo que significa para mí ser universitario hasta que empecé a conocer a algunas personas que, ya en el último año de la secundaria, me confiaron sus inquietudes acerca de qué carrera o qué universidad elegir.

     En mi caso, aunque en el CBC tuve una crisis de y cada dos por tres quería arrojar las fotocopias por la ventana, ya tenía definido algo para mi futuro.

     Que las Letras formaran parte de él.

     Así que, teniendo en cuenta algunas de las cuestiones que me han presentado chicos y chicas en vías de terminar la secundaria, se me ocurrió preguntarles a ustedes, los-que-me-bancan, si quieren que escriba un poquito más acerca de mi experiencia universitaria y si desean que hable acerca de cuestiones concretas como la vocación, la elección de una carrera, etc.

     Les advierto que no soy el estudiante ejemplar y que ni siquiera estoy en la mitad del trayecto. Así que, en términos más o menos generales, como que estamos en la misma...

     Debido a esta época de exámenes últimos, la continuidad de Opiniones marginales obviamente se ha visto afectada, pero pronto el flujo de publicaciones se reanudará ni bien cumpla con mis responsabilidades. Mientras tanto, si desean dejarme alguna preguntilla por este blog, pueden hacerlo comentando esta entrada.

     Finalmente, leí El legado maldito, de Jack Thorne y John Tiffany. ¡HURRA! Tenía ganas de escribir una reseña acerca de esta obra teatral que suscitó opiniones encontradas en la comunidad potterhead. Sin embargo, como hay mucha tela de cortar y el tiempo es poco, es probable que postergue la publicación de esta reseña para un futuro cercano, y retomemos algunas cuestiones del universo de Harry Potter en la sección de Ravenclues.



     ¡Esto ha sido todo! ¡Que tengan un buen finde, y nos leemos próximamente!

miércoles, 14 de junio de 2017

Reseña: “Los intestinos inflamados”, de Anahí Ferreyra



–Papá no es tan malo...
–¡Uf, tu padre!
–Bueno,
está tratando de cambiar.
–Sí.
Todos estamos
tratando de cambiar.





Este libro me hizo sangrar los dientes.

Como un puñado de vidrio quebrado en tu boca, te abre surcos hondos en la lengua, dejándonos sin habla. Que no nos engañe su brevedad. Como una postal que representa un paisaje urbano, Anahí Ferreyra describe el microuniverso de una niña atravesada de adolescencias a fuerza de salvajes pinceladas. Lo que nos ofrece es un cuento que se sostiene en la solidez de los diálogos, la calidad humana de sus personajes, la alternancia de narradores, las ambivalencias y las incertidumbres.

El punto de partida es la relación disfuncional entre la niña y su padre biológico; el hecho de saberse accidente es lo que desencadena la trama.

El libro está genialmente escrito a tal punto que siento que no podría hablar de la historia misma sin estropearla con mis propias palabras.

Lo que sí puedo decir es que el artefacto de Ferreyra incorpora algunos ingredientes interesantes, como la elección de dos finales posibles y una dedicatoria larguísima que analizaré otro día. En esas líneas denuncia sus influencias –Puig y Cortázar, los notorios apellidos–, menciona varios nombres propios y condensa su inmensurable sentimiento de gratitud a los lectores de sus obras.

Los intestinos inflamados es una pieza minimalista publicada en el circuito independiente que me ha complacido leer y reseñar. Una lectura ligera pero potente, un estallido de granada que disemina esquirlas en el interior del espíritu, obligándonos a cuestionar una o dos cositas acerca de las relaciones humanas y el abismo de los sentimientos no correspondidos.

Aquí consigno la página de Facebook de la editorial Las Desenladrilladores.


Y a modo de cierre, agradecer a la autora que me ha tendido gentilmente una de sus piezas poéticas. Si me estás leyendo, Anahí, ¡gracias!